Es mucho lo que sepulta Trump, pero es mucho más lo que despierta

Deborah Borda es la presidenta y directora general de Los Angeles Philharmonic. Este 3 de febrero publicaba en Los Angeles Times un artículo reclamando la derogación de las medidas de Donald Trump sobre inmigración. Entresaco este fragmento: “In fact, our own Los Angeles musical community was shaped by the émigrés and exiles who escaped the threat of oppressive regimes in Germany, Austria and Russia: Arnold Schoenberg, Igor Stravinsky, Erich Korngold, Miklós Rózsa, Franz Waxman, Ernst Toch, Max Steiner, Jascha Heifetz, Gregor Piatigorsky, Fritzi Massary and Sergei Rachmaninoff among others”

Cuando hace tres años entrevisté a Thomas Hampson pude charlar con él sobre la importancia de ese trasvase de talento. Con un gran sentido de la oportunidad, Estados Unidos supo abrir sus fronteras para atraer a una élite que contribuyó al desarrollo de las artes y las industrias culturales. Aglutinar talento ha sido una de las señas de identidad de los Estados Unidos.

La protesta de las orquestas sinfónicas norteamericanas frente al mandato de Donald Trump sobre inmigración ha sido inmediata y admirable, y sigue materializándose. Estas son algunas, recogidas a través de la League of American Orchestras. Es cierto que pueden ser simbólicas, pero cualquier potencial lector de este blog sabrá apreciar la importancia de lo simbólico en el contexto de una presidencia que arremete centralmente contra los símbolos y los desvirtúa.

Sinfónica de Lincoln, Nebraska. Entrada gratuita a los conciertos para los miembros de familias inmigrantes o refugiadas. Las presidenciales en Nebraska las ganó Trump con el 58,7% de los votos, frente al 33,7 de Clinton. Concretamente en el distrito de Lincoln, los votos a Trump cuadruplicaron a los de la demócrata.

San Diego Youth Symphony and Conservatory, California, cuenta en sus redes la experiencia de dos hermanas sirias, Carla y Christine Chehadeh, integradas en sus atriles de cuerda. Las orquestas juveniles El Paso Youth Symphony Orchestra (Texas)  y Orquesta Sinfónica Esperanza Azteca (Ciudad Juárez, Chihuahua) han tocado juntas, dirigidas por James O. Welsch, para reivindicar la futilidad de las fronteras.

Seguro que un peinado exhaustivo por otras formaciones norteamericanas depararía muchas tomas de posición semejantes. Pablo Suso, jefe de producción y archivero jefe de la Sinfónica de Bilbao, me reporta que la práctica totalidad de sus homólogos estadounidenses con los que mantiene correspondencia se alinean activamente con la posición de las orquestas mencionadas.

Las grandes formaciones guardan silencio, con cautela, quizá en virtud de la larga sombra de su propia imagen pública. Pero esa cautela se disipa al conocerse que la propia League of American Orchestras -que las aglutina- expresa a través de su web (puede visitarse aquí): “Musicians don’t just play, they listen with purpose. In a time of unprecedented divisions in our country, intentionally listening to the full spectrum of voices is key to our nation’s progress. Democracy, like music, flourishes when we encourage, acknowledge, and respectfully engage with a diversity of ideas”.

La herida es siempre invisible en su comienzo, se ha escrito. Hasta donde sé, ninguna orquesta ha abandonado la League por oposición a sus pronunciamientos. Es mucho lo que sepulta Trump, pero es mucho más lo que despierta.

© Joseba Lopezortega, Bilbao 2017

ADENDA

4 de febrero: Seattle Symphony anuncia el concierto Music beyond borders. La orquesta explica: “As artists and Americans, we are committed to freedom of expression and the open exchange of ideas, which create an environment of mutual understanding and the capacity for empathy. This Wednesday, Seattle Symphony musicians will perform a free concert featuring music from Iran, Iraq, Libya, Somalia, Sudan, Syria and Yemen, in order to share the music of these seven countries with our local community”. Entradas agotadas en sólo unas horas.